El Bernardino
Una de las excursiones que hice durante mis vacaciones fue a Segovia y La Granja de San Ildefonso. Segovia, con su catedral, su alcázar, su judería y sobre todo su famosísimo acueducto, tiene bien merecida su distinción como ciudad patrimonio de la humanidad. Lo único que no me gustó es que en la catedral cobran simplemente por entrar. Entendería que cobraran por el museo catedralicio, o cosas así, pero por entrar únicamente…
En lo gastronómico, y después de echar un vistazo por los restaurantes que hay en el camino desde el acueducto a la catedral, nos decidimos por “El Bernardino“, que aunque no tiene tanta fama como “Cándido” o “El Duque”, estaba bastante lleno, lo que generalmente dice mucho a favor de un restaurante y además su menú castellano tiene un precio bastante bueno.
De primero, los judiones de la granja con matanza bastante sabrosos aunque no llevaban demasiada matanza, y de segundo, el cochinillo asado al estilo segoviano. Tiernísimo y muy sabroso, no como en otros sitios que parece claramente recalentado. Para rematar, la típica tarta, ponche segoviano con sus natillas y helado.
En definitiva, una buena elección si te decides a visitar Segovia.
Por lo que respecta a la Granja, tuvimos muy poco tiempo, y queda prevista una visita tranquila, porque la verdad es que merece la pena…
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